Nuestro idioma ha sido objeto de una metamorfosis lingüística a lo largo de los siglos de su existencia; metamorfosis que se ha tornado permanente ya que la transformación del idioma se lo sigue viviendo hasta nuestros tiempos y lo seguirá siendo. Esta metamorfosis es un fenómeno que todos los idiomas lo experimentan en distintas circunstancias y en las cuales se puede evidenciar la mano de la historia de una sociedad y en particular en sus puntos críticos y el peso de la herencia cultural de cada pueblo. Por ejemplo, si nos podemos a analizar el código genético de nuestro idioma, deduciremos que lo que hablamos en el día a día es una amalgama de lenguas de distintas culturas como los locales íberos, godos, los romanos con el imperial latín , los vascos, los árabes y otras más, sin mencionar los posteriores galismos provenientes de Francia y los anglismos de la Gran Bretaña en sus respectivas épocas de dominio mundial.
Alex Grijelmo en su texto “ Defensa apasionada del idioma español”, explica que el español se rige y se ha regido a un sistema de “préstamos” de otras lenguas para poder llenar vacíos de voz, es decir para suplementar lingüísticamente conceptos nuevos. Sin embargo los “prestamos” no son saldados, al contrario, son muchas veces adaptados a nuestro idioma e imposibilitados de ser devueltos, por ejemplo la palabra “jardín” que fue un prestamos que no se puede entregar a la lengua francesa porque no lo querrían como tal, al ser originalmente “yardán” (que fonéticamente suena jardín). Así mismo palabras como chofer, fútbol, parquear, etc. Nunca serán devueltas y han sido adoptadas por la familia idiomática del español.
En el mismo texto se explica la manera como nuestra idioma se fue construyendo y solidificando, tomando como base el latín vulgar proveniente del Imperio Romano y consigo también las lenguas prerromanas y el idioma de los habitantes de Iberia en ese entonces, posteriormente y debido básicamente al intercambio comercial se fue alimentando de las lenguas germanas y otras lenguas de zonas geográficas cercanas. Luego llegó la grán invasión de los moros y el árabe inundó algunas zonas de la península ibérica, sin embargo el español como lengua romance ya estaba bastante consolidada.
El aportó con cerca de 4000 palabras, aporte significativo dado que la cultura árabe gozaba de gran predicamento y trajo consigo nuevos conceptos.
Juan de Valdéz explica que los vocablos arábigos y latinos no se mostraron enemigos por ser amos de un concepto, sino han enriquecido mas el lenguaje; por ejemplo las palabras “aceite” (árabe) y “óleo”(latín), significan lo mismo, sin embargo el vocablo arábigo es más común en el uso diario, sin que esto reste utilidad a su similar latino que se usa en palabras como “oleoducto”.
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